Hola gente! para el viernes lleven lápices o marcadores de color. Vamos a tener el taller del invitado, de cartografía social, para que no falten! Saludos!
Berenice.
Psicosocial II
lunes, 14 de octubre de 2013
viernes, 11 de octubre de 2013
Espiritu, persona y sociedad (Mead)
La
persona no es persona por nacer, la persona se crea y solo puede ser creada por
las relaciones sociales. La persona no es persona al nacer, en ese momento es
solo cuerpo, el cuerpo se diferencia de la persona porque carece de conciencia,
el cuerpo puede actuar de acuerdo a experiencias aprendidas que son la
repetición o la adaptación de mecanismos de conductas, es decir, el cuerpo
puede actuar de forma inteligente pues el cuerpo aprende pero no es la persona
porque el cuerpo es incapaz de convertirse en un objeto para sí. La capacidad
de ser un objeto para sí es lo que permite que el humano pueda llegar a ser una
persona. Ser un objeto para sí se refiere a la capacidad de extraerse del
cuerpo, de la visión única en primera persona y observarse fuera de sí, como si
el sí mismo fuera un objeto y evaluarlo como tal.
El
humano se convierte en un objeto para sí mismo solo en el intercambio social.
Es necesaria la incorporación del efecto de los demás y el efecto propio sobre
los demás, esos son los elementos a analizar para convertirse en objeto para
sí. El convertir en un objeto para sí sólo se consigue en la comunicación. La
comunicación se entiende en varios pasos que se describirán a continuación, en
cierto momento de la comunicación obtenemos lo necesario para analizar,
únicamente posible a través de la conducta objetiva e impersonal, el propio ser
y conseguir colocarse como un objeto para sí. La comunicación inicia con el
individuo que presenta un gesto (se explicará este concepto más adelante), el
individuo o individuos receptores tienen una reacción (también más adelante),
en este momento pueden pasar dos eventos dependiendo de la experiencia social
del primer individuo en el tipo de situación social especifica donde se esté
llevando a cabo la comunicación, la primera posibilidad es que el primer
individuo no tenga experiencia en la situación, impidiéndole reaccionar de
forma reflexiva y con conducta racional, en ese caso solo reacciona a la
reacción del segundo individuo, la segunda posibilidad es que el primer sujeto
tenga experiencia social en esa situación, eso le permite observarse la
comunicación fuera de sí, entonces observa la reacción del segundo individuo,
incorpora esa reacción y reacciona de acuerdo con esa reacción, a continuación
es el turno del segundo individuo de enfrentarse a las mismas dos posibilidades
que se acaban de plantear. El caso ideal, el que permite el convertirse en
objeto para sí mismo es el de la segunda posibilidad. La comunicación se hace a
través del lenguaje, se basa en la lectura de las propias acciones, de lo que
provocan en los receptores, de lo que provoca en mí la reacción de los
receptores y que provoca mi reacción ante la reacción de los receptores en los
receptores. Colocarse fuera de sí y observar la conducta para comportarse en
respuesta a las conductas de los otros es el convertirse en un objeto para sí.
El ser un objeto para sí permite que el humano se convierta en persona, sin ser
un objeto para sí no existe la persona.
En la
comunicación es importante el análisis de la propia conducta y no solo de la
reacción del receptor. Además es necesario señalar que no todo lo que se dice y
se hace es parte de lo que es la persona, la persona es sólo la presencia
racional resultado del análisis de la comunicación habiéndose convertido en
objeto para sí. Además, en nosotros existen varias personas, o partes de una
persona que no están abiertas a todo público, que son privadas, esto se debe a
que la persona es el resultado final del proceso social (comunicación pero a
gran escala, incluyendo a elementos del ambiente), por tanto hay personas por
cada proceso social en el que estamos involucrados, la comunicación consigo
mismo permite la existencia de personas también, personas que se quedaran en el
ámbito privado.
La
comunicación forma nuestra persona, la forma al crear una organización de la
información obtenida de los intercambios sociales. A través de la comunicación
aprendemos, entonces organizamos la información obtenida y la utilizamos
ordenada según su utilidad y función. Por tanto es de esperar que una comunidad
tenga una organización de esa información en común y que las personas en esa
comunidad compartan modelos de conducta o comportamiento basados en la
organización de su comunidad.
“Lo esencial para la comunicación es que le
símbolo despierte en la persona de uno lo que despierta en el otro individuo”
(p. 180)
Algunos conceptos de la comunicación:
Gesto: Acción de un individuo (estimulo) que
puede provocar una reacción o reflexión en otros individuos, además siempre
provoca una reacción o reflexión en el propio individuo, si no lo hace no se
considera persona. La significación de un gesto sólo existe en la significación
que da el otro, para el sujeto aislado el gesto no tiene significación
Símbolo: Es la representación de un elemento
existente, que existe en el pensamiento de todo individuo. No existe símbolo
completamente particular pues la representación se forma con la presentación la
cual ocurre en el proceso social. El símbolo es en el universal en el
pensamiento, es decir, cuando nos referimos a un símbolo en nuestra
comunicación cotidiana lo hacemos bajo la idea de que es igual para todos.
“Un símbolo no es otra cosa que el estímulo cuya
reacción es dada por anticipado” (p. 208)
Reacción: Gesto que sirve de respuesta al primer
gesto que el primer individuo emplea para iniciar la comunicación. La reacción
solo tiene sentido dentro de la significación en la conversación de gestos.
Organización: Es le orden de prioridad con el que se incorporan en la
conducta propia las reacciones de los otros y las propias ante un gesto del
individuo. Moldea la conducta y permite la vida en la comunidad.
El otro generalizado: Es la organización a nivel
social, una comunidad comparte ciertas leyes morales y éticas, conforma un
modelo de comportamiento propio de esa comunidad y a través del lenguaje
(comunicación) lo transfiere al individuo. El modelo, la generalización de la
personalidad del todo el grupo, es el otro generalizado. Para ser una persona
el individuo debe encajar con el modelo de la comunidad, representando hasta lo
más que se pueda el otro generalizado.
“Sólo cuando los individuos adoptan la actitud o
actitudes del otro generalizado hacia sí mismo, sólo entonces se hace posible
la existencia de un universo de raciocinio” (p. 186)
Espíritu: Sucede cuando el nivel de organización
entre individuos alcanza tal nivel que es capaz de asumir la actitud de otro
para cooperar con él. El espíritu es solo posible cuando se internalizan en el
individuo los procesos sociales de la experiencia y la conducta, es la
internalización de los gestos significantes de otros individuos hacia él mismo
y hacia los otros.
“El espíritu es, sencillamente, el juego
recíproco de tales gestos en la forma de símbolos significantes”
En las
comunidades existen dos clases sociales. La concreta, donde sus individuos se
encuentran relacionados directamente, es decir, comparten espacios y
conversaciones, y la abstracta, donde los individuos no están directamente
relacionados sino que los relacionan elementos del medio, no necesariamente
establecen comunicaciones entre ellos pero se encuentran en condiciones
semejantes.
Para
el desarrollo de la persona existen dos etapas. La primera es la organización de las actitudes particulares de otros y del
individuo hacia el individuo, la segunda es la organización de las actitudes
del otro generalizado. Para ser un miembro orgánico de la sociedad es necesario
pasar por estas dos etapas.
“Pertenece a ella (el individuo a la sociedad)
en el grado en que permite que la actitud del otro, que él adopta, domine su
propia expresión inmediata” (p. 188)
Para
la existencia de la persona es necesaria la pertenencia a un grupo
pre-existente a la persona. El individuo incorpora la organización de ese grupo
y así ese grupo le confiere la posición de persona. Las leyes de una comunidad
promulgadas en el modelo del otro generalizado alcanzan su máxima expresión en
la institucionalización de las conductas, convirtiendo actitudes hacia ciertos
gestos en cuestiones de tradición o en normas morales.
La
norma moral de una comunidad no es una instancia inamovible, es evolutiva y va
cambiando gracias al proceso social. El cambio sucede cuando el individuo
presenta ante la comunidad su posición, la comunidad lo discute y en los
intercambios sociales comienza a organizarse a nivel particular, de esta manera
puede ser que la organizaciones colectivas de los individuos de la comunidad
lleguen a convertirse en la organización de la comunidad, es decir, en el
modelo del otro generalizado.
Existe
una diferencia entre conciencia y conciencia de sí, esta es que la conciencia
es solo el conocimiento sobre lo que afecta al propio cuerpo, en cambio, la
conciencia de sí es la capacidad de verse como objeto.
También
hay diferencia entre el yo y el mí. El yo es la persona de surge de la adopción
del mí. Con esto se dice que el mí es “la serie de actitudes organizadas de los
otros que adopta uno mismo” (p. 202) y
el yo es la reacción del organismo, es decir, no de la persona, ante esas
actitudes. El mí es un yo de un tiempo
distinto.
“El yo … es algo que, por así decirlo, reacciona
a una situación social que se encuentra dentro de la experiencia del individuo.
Es la respuesta que el individuo hace a la actitud que otros adoptan hacia él,
cuando él adopta una actitud hacia ellos” (p. 205)
Juntos
el yo y el mí conforman una personalidad. Esto gracias a que la conjunción del
yo y el mí permite la conciencia del cambio en el individuo, permite observar
la experiencia social.
El
cambio en la organización de una comunidad se consigue al presentar nuevas
ideas. Las ideas surgen en la misma comunidad como resultados de la búsqueda de
soluciones a las exigencias sociales del grupo. Sin importar cuál sea la idea
la comunidad va a reaccionar ante ella, ya sea reforzando el modelo actual del
otro generalizado o poniéndolo en duda, iniciando así el posible cambio de ese
modelo. Es importante recalcar que el cambio no es mágico, sino que entre más
institucionalizado más gradual es el cambio. La comunidad siempre reacciona
porque la persona tiene tendencia critica, ya sea negativa o positiva, por lo
que criticaran toda idea, además, se marcan dos tipos de crítica, una basada
enteramente en valores objetivos llamada científica y otra que es la
asimilación de las ideas sin someterlas a un pensamiento crítico objetivo, en
este caso hablamos de crítica de orden mágico.
jueves, 10 de octubre de 2013
Control de la información e identidad personal (Goffman, 1970)
El desacreditado y el desacreditable:
Es posible que antes de entrar en contacto con una persona ya se tenga un conocimiento real o virtual sobre él o ella, este es un individuo desacreditado. Por el contrario, se nombra desacreditable cuando la diferencia de una persona estigmatizada no se revela inmediatamente, ni se tiene un conocimiento previo.
La información social:
El estigma es la información sobre una persona, “está referida a sus características más o menos permanentes, contrapuestas a los sentimientos, estados de ánimo e intenciones que el individuo puede tener momento particular” (Goffman, 1970). Por su parte, la información social reúne las propiedades de expresión corporal en presencia de otros; los signos que son recibidos de manera frecuente se denominan símbolos. Se identifican tres tipos:
- Símbolo de prestigio: hace referencia al honor o posición en una clase deseada.
- Símbolo de estigma: en contraposición al de prestigio. Llama la atención sobre una negativa incongruencia de la identidad.
- Desidentificadores: se quiebra una imagen en un dirección deseada, por ejemplo usar un determinado tipo de ropa para calzar en un grupo.
Las insignias son otro tipo de signos que han sido inventados por el hombre para transmitir información social.
Los signos que transmiten información social son congénitos o no, en caso de que no lo sean pueden igualmente, una vez empleados, ser convertidos en permanentes. Otra característica, es que los signos pueden no tener la misma significancia en un grupo respecto a otro.
En cuanto al relacionarse con alguien, este también tiene un carácter informativo, y es que en determinadas circunstancias se puede partir de un sujeto con el que se está, como fuente de información sobre el otro.
La visibilidad:
Lo que el entorno social dice respecto a la identidad social de un sujeto, tiene mucha importancia para él. Así mismo, cuando el individuo decide realizar un plan de acción respecto al estigma que posee, debe partir de lo que habitualmente consideran los demás sobre él. Sin duda, es más fácil percibir el estigma ajeno que el propio. A menudo la visibilidad se confunde con las siguientes nociones:
- Conocimiento: el conocimiento que los demás tienen sobre un individuo estigmatizado dependerá de lo que previamente saben de él. Ya sea por rumores o por un contacto anterior en el cual el estigma era visible.
- Imposición por la fuerza: cuando un estigma es percibido fácilmente, sigue en pie el problema de determinar hasta qué punto interfiere con el fluir de la interacción, tal es el caso de una persona con dificultades del habla.
- Foco de percepción: sucede cuando un estigma particular descalifica primariamente a un individuo. La fealdad es un ejemplo de ésta; por su parte, en caso de ser una persona diabética, por ejemplo, será más difícil causar un efecto inicial para su calificación.
La identidad personal:
En primer lugar se define la estereotipia como el “recorte de nuestras expectativas normativas referentes a la conducta y el carácter (…) personas que caen dentro de categorías sumamente amplias y que pueden ser extrañas para nosotros (…) cuyo polo opuesto es la intimidad” (Goffman, 1970), no obstante, se menciona que la familiaridad no siempre reduce el menosprecio. Así mismo, se ha demostrado que las personas que no están obligadas a compartir un estigma, afirman que es más fácil aceptarlo, a diferencia de quienes tienen un contacto permanente con el estigmatizado. El caso de las personas homosexuales refleja que las personas estigmatizadas ocultan más algo vergonzoso a sus allegados que a los que no lo son. No obstante, ciertos estigmas se hacen sentir conforme la persona se convierte en allegado. Tal es el caso de aquellas parejas en las que mientras eran novios el alcoholismo del esposo se disimulaba.
El concepto de identidad personal parte de la persona única que es parte de un círculo social. Caracterizada por:
- La “unicidad” es un soporte de identidad, como la imagen fotográfica que se tiene de una persona, o el parentesco.
- La persona que se conoce íntimamente tiene una red de hechos particulares, que si bien pueden estar presentes en otra, sólo en ella se combinan de una determinada manera.
- La esencia de cada persona, aun siendo un aspecto general, es la que la distingue de los demás.
Tomando como muestra un grupo grande como un gobierno se pueden denotar ciertas marcas que diferencian a una persona de las demás, ejemplo de esto su numero de cedula, que es único de cada persona. De esta forma se podrá llevar un historial de la identidad de una persona y todo lo relacionado a esta.
Estas identidades no siempre son beneficiosas por lo cual existe un interés por borrar las huellas que tengan que ver con estas, por ejemplo marcar con cicatrices las huellas digitales o cambiarse el nombre pero igual esto queda inscrito en un legajo público. Actores o miembros religiosos son muestra de estos cambios identitarios del nombre. Otro ejemplo puede ser el de criminales que usan alias para proteger su nombre.
Estos signos corporizados, ya sean de prestigio o de estigma social refieren a la identidad social. Estos rasgos de identidad muchas veces remiten a lo que puede acceder a un persona, por ejemplo un bar es un lugar a la que una persona con un documento que lo identifique como menor no puede acceder. Otros permiten responder si lo que es nuestro es de verdad nuestro por ejemplo los papeles de un vehículo.
También se dan elementos exteriores para demarcar la identidad de una persona, por ejemplo el uniforme oficial de un policía.
Un aspecto importante en la vida de la persona es ese registro que se remite a su biografía, será difícil que a una persona cuya biografía lo marca como un enfermo mental lo tomen como aspirante para un empleo en la bolsa de trabajo. Son este tipo de biografías las que marcan de cierta forma las posibilidades de una persona en sociedad.
Se da por supuesto que una persona puede tener sólo una biografía, sin embargo una persona puede tener gran multitud de yoes y hasta negar en un momento todo lo que a sido.
La identidad social llega a constituir el repertorio de rol o perfiles que sustentan a un individuo como tal osea su personalidad social. La identidad personal llega a ser como una persona es capaz de dominar su biografía. Pero aun cuando un individuo cree que los demás no tienen conocimiento sobre el nunca puede estar seguro de ello.
Se le llama reconocimiento cognoscitivo a el acto de ubicar un individuo ya sea por su identidad social o individual. Esta capacidad puede ser muy beneficiosa en ciertas entidades, por ejemplo en los bancos se espera que sus cobradores tenga muy desarrollada esta capacidad.
Aquellos que conocen la identidad social de otros y que pueden decir que lo conocen personalmente estaran en el derecho y la obligación de establecer un vínculo por ejemplo un apretón de manos.
Un reconocimiento de índole social también puede ser la fama, un término en el cual muchas personas pueden conocer la identidad personal de una persona aún más que las personas que lo conocen personalmente sin esa persona conocer a las demás personas. Esta fama puede ser causa de regocijo o también de ocultamiento. Tal Vez una persona famosa quiera retirarse un día a un lugar donde no se le reconozca por su identidad personal sino sólo por su identidad social.
Además de esto otra causa de ocultamiento sería la mala fama o mala reputación, que es esa fama en que un círculo tiene un mal concepto de una persona a la cual no conocen personalmente, por ejemplo la mala fama de ciertos rateros a los cuales los tenderos ya conocen por su modus operandi y tienen mala fama de ellos.
De esta forma una persona podría pasar de tener una imagen privada a una pública la cual se constituye por una reducida serie de acontecimientos inflados que adquieren una figura dramática y llamativa.
Esta figura pública crea infames o famosos, los cuales de diferentes no tienen mucho, hay quien para escapar de comentarios hostiles utiliza las mismas artimañas de escape que pudo haber utilizado en una época pasada para escapar de la adulación.
El encubrimiento:
Cuando el estigma es sutilmente invisible y conocido solo por la persona que lo posee, el hecho presenta un interés secundario para el estudio del encubrimiento. Si todas y cada una de las personas con las que el individuo tiene contacto tuvieran siempre una percepción inmediata del estigma, es evidente que su estudio presentaría también un atractivo limitado, aunque revistiera cierto interés analizar los problemas relativos al grado de aislamiento que puede permitirse un individuo a la conducta discreta y cautelosa, y su fracaso, y al autodesprecio.
Existen estigmas importantes tales como la prostitución, el robo, la homosexualidad, la mendicidad y la adicción que el individuo debe ocultar cuidadosamente ante determinada clase de personas, como la policía, y a su vez exponer de forma sistemática ante otras, como los clientes, cómplices, enlaces, compradores. Aun en le caso de que un individuo pudiera mantener en secreto un estigma no manifiesto descubrirá que las relaciones intimas con los demás, ratificadas en nuestra sociedad por la confesión mutua de defectos invisibles, lo llevan a confesar su situación a los más allegados o a sentirse culpable, si no lo hace.
Los problemas de quienes hacen un esfuerzo organizado y conjunto por pasar inadvertidos son los mismo que una gran cantidad de personas enfrentan en uno u otro momento, ya que el hecho de ser considerado normal trae grandes gratificaciones, casi todas las personas que tienen algo que se encubrir intentarán hacerlo en alguna ocasión. Cuando el estigma se relaciona con partes del cuerpo que aun los normales deben ocultar en público, el encubrimiento, deseado, o no, es inevitable.
Una vez logrado el encubrimiento puede ser motivo de un descrédito aquello que en el individuo se vuelve manifiesto, incluso para quienes lo identifican socialmente a partir tan solo de lo que es perceptible para cualquier sujeto extraño que participa de la situación social, de ahí surgen los incidentes embarazosos. Una eventualidad básica del encubrir consiste en ser descubierto por aquellos que pueden identificarlo personalmente, y que incluyen entre sus antecedentes biográficos hechos no manifiestos, incompatibles con sus pretensiones actuales, es entonces cuando incidentalmente, la identificación personal se relaciona de algún modo con la identidad social.
Este es el fundamento de las distintas variedades del chantaje. Tenemos la intriga que consiste en manejar con astucia un acontecimiento actual para usarlo, poco después, como base del chantaje. Hay un prechantaje en el cual se obliga a la víctima a continuar en un curso de acción determinado por la amenaza de parte del chantajista de que cualquier cambio lo llevará a revelar los hechos y existe además el chantaje de autoconservación , donde el chantajista intenta o logra efectivamente eludir el pago de una sanción merecida, porque obligarlo a ello llevaría al descrédito del acreedor.
Por ultimo está el chantaje clásico o puro en el cual el chantajista obtiene los pagos con la amenaza de revelar hechos referidos al pasado o presente del individuo que desacreditarían completamente la identidad que sustenta actualmente, incluye a su vez el mencionado chantaje de autoconservacion ya que además de obtener lo que se propuso, el chantajista afortunado también se libera del castigo por su acto. Cuando el acontecimiento que lo desacredita ocurrió en el pasado al individuo le interesan las fuentes primarias de prueba de la información que pueden retransmitirla, pero cuando este sucede en la vida actual, entonces tendrá que precaverse además de no ser atrapado con las manos en la masa.
En el caso de la doble vida cuando un individuo abandona una comunidad despúes de residir en ella varios años, deja tras de sí una identificación personal, muchas veces junto con una acabada biografía, en su comunidad actual, el individuo también dará lugar a que los demás componga su biografía que incluye una versión de la clase de persona que fue en otro tiempo y del medio del cual proviene. El individuo sana la discontinuidad biográfica entre una y otra suministrando información exacta y adecuada sobre su pasado a los que componen su mundo actual, la superación de la discontinuidad se da cuando el individuo se ha convertido en alguien que no desacredita su vida anterior y tampoco desacredita su vida actual demasiado.
Debido a la identidad social, el individuo que tiene una diferencia secreta se encontrará en tres clases posibles de lugares:
- Algunos prohibidos: el tipo de persona a la que pertenece el individuo no puede entrar. En ellos la exposición significa expulsión.
- Lugares corteses: en donde la persona es tratada con delicadeza y penosamente como si no estuviera descalificada para la aceptación rutinaria, aunque de hecho en cierta medida lo esté.
- Lugares de retiro: donde las personas pueden exponerse y no necesitan ocultar su estigma. Dicha libertad puede provenir de la compañía de los iguales, o por el resultado de haber agrupado de manera administrativa a los individuos.
En este sentido la identidad personal y la social dividen espacialmente el mundo del individuo. Aquel que encubre tiene necesidades no previstas que lo obligan a suministrar una información que lo desacredita, también puede llegar a sentir que se hunde cada vez más, elaborando una mentira tras otra como medida adaptativa para evitar una revelación dada. El individuo que se encubre cuenta, a su vez, con una gran receptividad para captar lo que los demás piensan en realidad ya sea que ignoren que están en contacto con alguien así, o que lo noten en la relación y su conducta cambie abruptamente.
El control de la información sobre la identidad tiene un valor especial en las relaciones, los vínculos de las personas requieren de tiempo y además exige que los implicados intercambien una adecuada cantidad de hechos íntimos sobre sí mismos.
El encubrimiento acarrea consigo un problema en el estado psíquico de la persona que lo practica. En primer lugar, la persona que encubre sufre un enorme nivel de ansiedad como especie de precio psicológico a pagar por el encubrimiento. En segundo lugar, aquel que está encubriendo su identidad pasa por alguna de estas 2 situaciones: se siente ajeno a su nuevo grupo ya que no logra identificarse totalmente con sus miembros o se siente desleal y traicionero al no poder defender a sus iguales cuando en el nuevo grupo se habla mal de ellos. Por último, tareas rutinarias y sin importancia para muchas personas se vuelven triviales para la persona que encubre. Por ejemplo, una persona al borde de la ceguera que trata de encubrirlo, presta especial atención al color y forma del vestido de su pareja para así poder identificarla luego cuando se aleje. Así, muchas personas desarrollan estrategias y planes para poder encubrir su condición, lo cual no es fácil y requiere de una especial regulación del tiempo. Se habla entonces del síndrome de Cenicienta, que se da cuando la persona que encubre permanece cerca de un lugar donde pueda retocar su disfraz sin ser visto.
En el caso del encubrimiento en niños, los padres entran en una especie de dilema. Normalmente, se encapsula al niño y se mantiene en la ignorancia de su propia condición, para que de alguna manera el niño pueda llegar a encubrirla inconscientemente cuando está fuera de la casa para evitar estigmatizado. En la edad escolar es cuando se llega al conflicto. Por un lado, el niño no está psicológicamente preparado para soportar la revelación y luego manejar esta información. Sin embargo, por otro lado, si su ignorancia se mantiene por demasiado tiempo, el niño no va a estar preparado para enfrentar situaciones difíciles y se expondría a recibir información por parte de extraños. Es por esto, que se debe consultar a un médico por técnicas de control de información.
Las técnicas control de la información
La identidad personal de un individuo divide su mundo de personas y lugares. La rutina diaria, en especial su transporte de un lugar a otro, vincula al individuo con sus situaciones sociales. Esto es importante sobre todo al considerar al individuo como una persona desacreditada o desacreditable. Entonces, se busca el ciclo de restricciones que enfrenta para la aceptación social, para el primero, y las contingencias que encara para manejar la información de sí mismo, para el segundo.
En torno a estos ámbitos, se encuentran varias técnicas corrientes que emplea el individuo con un defecto secreto para manejar la información decisiva sobre sí mismo.Una estrategia es la de ocultar o borrar los signos que han llegado a ser símbolos de estigma, por ejemplo el cambio de nombre y prescindir del equipo físico que ayuda a mitigar el deterioro o disimularlo (anteojos, audífonos para personas con deficiencias auditivas…).
También, al ocultar los símbolos del estigma se suelen usar desidentificadores. Popularmente se le llaman a estos pantallas, por ejemplo cuando una mujer lesbiana y un hombre homosexual se casan para reprimir u ocultar sus inclinaciones.Si el estigma se da en una institución desacreditadora, cuando el individuo egresa se puede esperar un ciclo de encubrimiento de su parte, oculta los detalles (nombres) de su experiencia
Por otro lado, el individuo puede presentar los signos de su defecto como signos de otro atributo con un significado de estigma sea menor. Por ejemplo, un sordo puede fingir ser distraído, soñador, indiferente, entre otras excusas para no responder.
Una estrategia que usan mucho las personas desacreditables es la de dividir al mundo en 2 partes: un grupo grande, al que no le cuenta nada, y otro pequeño, en el que confía y al que le cuenta todo. Por lo general el grupo grande, con los que exhibe su máscara, son los que constituyen un mayor peligro. De hecho, los amigos íntimos suelen ser el grupo pequeño, sobre todo porque los suelen tener al momento de adquirir el estigma. Sin embargo, si se le cuenta a una persona que se conoce posteriormente, se suele hacer en una escena confesional con todo un alboroto emocional que compense la deslealtad.
La sociedad como realidad subjetiva (Berger & Luckmann, 1976)
INTERNALIZACIÓN DE LA REALIDAD
§
La realidad es una
construcción tanto objetiva como subjetiva. Queda plasmado que la sociedad es
un proceso dialéctico compuesta en tres momentos, la externalización, la
objetivación y la internalización, a este últimos es al que hace referencia la
lectura.
§
El ser humano no
nace miembro de una sociedad, nace con una predisposición a la socialidad, es
inducido, con el tiempo y de acuerdo a su desarrollo pasa a ser miembro de una
sociedad.
§
La internalización
se entiende como la manifestación de los procesos subjetivos de otro que en
consecuencia se vuelven subjetivamente significativos para mí, no así que la
entienda correctamente. La realidad del otro que se asume, en realidad lo que
se asume es la interpretación de ésta, por tanto puede ser interpretada forma
correcta o incorrecta.
§
La aprehensión
comienza cuando el individuo asume el mundo en el que ya viven otros, es
entonces cuando se comprenden, comparten y construyen definiciones,
“participamos cada uno en el ser del otro” (p.165). Únicamente el individuo que
ha llegado a este nivel de internalización puede considerarse miembro de la
sociedad.
§
Dicha
internalización sucede tanto por la socialización primaria y la socialización
secundaria.
SOCIALIZACIÓN PRIMARIA
§
La socialización
primaria se da en la niñez y está mediada valga la redundancia por la
estructura social objetiva en la que nace inmerso, donde se encuentra sus otros
significantes encargados de la imposición de este primer proceso de
socialización “las definiciones que los otros significantes hacen de la
situación del individuo le son presentadas a este como realidad objetiva”
(p.166).
§
En este caso el yo
del individuo se convierte en una entidad reflejada, refleja las actitudes que
inicialmente adoptaron para con él los otros significantes, “el individuo llega
a ser lo que los otros significantes lo consideran” (p.167) implica una
dialéctica de autoidentificación y la identificación que hacen los otros,
entiéndase por una identidad objetivamente atribuida y una identidad
subjetivamente asumida. “La identidad se define objetivamente como ubicación en
un mundo determinado y puede asumírsela subjetivamente solo con ese mundo”
(p.168)
§
La socialización
primaria crea en la conciencia del niño una abstracción progresiva que va de
los roles y actitudes de otros específicos a los roles y actitudes en general.
La abstracción de los roles y actitudes de otros significantes concretos se
denomina el otro generalizado, su formación dentro de la conciencia significa
que ahora el individuo se identifica no solo con otros concretos, sino, con una
generalidad de otros, una sociedad.
§
La sociedad, la
identidad y la realidad se cristalizan subjetivamente en el mismo proceso de
internalización, “esta cristalización corresponde con la internalización del
lenguaje” es lo más importante dentro de la socialización. Cuando el otro
generalizado se ha cristalizado en la conciencia, se establece una relación
simétrica entre la realidad objetiva y la subjetiva. La relación entre el
individuo y el mundo social objetivo es un acto de equilibrio continuo.
§
En la socialización
primaria no existe ningún problema de identificación ya que el niño no
interviene en la elección de sus otros significantes, se identifica con ellos
casi automáticamente, el niño internaliza el mundo como el único que existe y
que se puede concebir. “el mundo internalizado en la socialización primaria se
implanta en la conciencia con mucho más firmeza que los mundos internalizados
en la socialización secundaria” (p.171) ya que es la construcción del primer
mundo del individuo, los mismos van a variar de una socialización a otra así
como los hechos biológicos y las etapas de aprendizaje, las exigencias de
acopio de conocimiento que debe trasmitirse entre otros factores.
§
La socialización
primaria finaliza cuando el concepto del otro generalizado se ha establecido en
la conciencia del individuo, posteriormente se dará una socialización
secundaria, que refiere a la adquisición de otras socializaciones y a la vez es
necesario asegurarse de que se mantenga la conciencia de la realidad
internalizada en la socialización primaria
SOCIALIZACIÓN SECUNDARIA
§
Es la
internalización de submundos (o realidades parciales que contrastan con el
mundo base de la socialización primaria) institucionales o basado sobre
instituciones, es la adquisición del conocimiento específico de roles. La
socialización secundaria requiere la adquisición de vocabularios específicos de
roles, “internalización de campos semánticos que estructuran interpretaciones y
comportamientos de rutina dentro de un área institucional” (p.175). En ella se
adquieren comprensiones tácitas, evaluaciones afectivas de esos campos
semánticos.
§
En la socialización
secundaria las limitaciones biológicas se vuelven cada vez menos importantes en
la secuencia del aprendizaje, incluso puede prescindir de la identificación con
carga emocional y proceder efectivamente con una identificación mutua que
interviene en cualquier comunicación entre los humanos. En esta socialización
suele aprehenderse el contexto institucional, antes de que esto ocurra, se da
una crisis, causada por la conciencia que el niño hace de que el mundo que
internalizó como único, es solo uno de muchos, es entonces cuando se necesitan
fuertes impactos biográficos para poder desintegrar la realidad masiva
internalizada como única, y entenderla como una ubicación social muy
específica.
§
Por otro lado la
forma de mantener y transformar la realidad subjetiva internalizada en la
socialización primaria pasa a ser responsabilidad de la sociedad, la cual debe
desarrollar procedimientos de mantenimiento de la realidad para salvaguardar
cierto grado de simetría entre la realidad objetiva y la subjetiva
§
El carácter más
artificial de la socialización secundaria vuelve aún más vulnerable la realidad
subjetiva de sus internalizaciones frente al reto de las definiciones de la
realidad, ya que su realidad se encuentra menos arraigada en la conciencia por
lo que se encuentra más susceptible al desplazamiento.
MANTENIMIENTO DE LA REALIDAD
§
Existen dos tipos
generales de mantenimiento de la realidad: mantenimiento de rutina y
mantenimiento de crisis. Es sabido que la realidad de la vida cotidiana se
reafirma continuamente en la interacción del individuo con los otros, “así como
la realidad se internaliza originariamente por un proceso social, así también
se mantiene en la conciencia por procesos sociales” (p.187).
§
Es fundamental que
la realidad subjetiva guarde relación con la realidad objetiva socialmente
definida pues se refiere al proceso social de mantenimiento de la realidad. En
dicho proceso consideramos los otros significantes y los otros no
significantes. Los otros significantes constituyen para el individuo los
agentes principales para el mantenimiento de su realidad subjetiva, los otros
funcionan como una especie de coro, así como la gran parte del dialogo
cotidiano, y a su vez dicha realidad subjetiva va adquiriendo solidez por la
acumulación y coherencia de este dialogo casual.
§
Cuando el dialogo
deja de ser casual es porque ha habido una ruptura de esas rutinas
constituyendo una amenaza para la realidad ya establecida. La frecuencia del
dialogo realza el poder de éste como productor de realidad, sin embargo, en
ausencia de dicha frecuencia, puede compensarse con la intensidad del mismo
§
“Al mismo tiempo
que el aparato convencional mantiene continuamente la realidad, también la
modifica de continuo” (p.192) El hecho fundamental del mantenimiento de la
realidad reside en el uso continuo del mismo lenguaje.
§
Para poder mantener
una realidad subjetiva el aparato convencional debe ser continuo y coherente,
en el momento en que se plantee una incongruencia entre ambas inmediatamente se
convertirá en una amenaza a la realidad. En fin la realidad subjetiva siempre
va depender de las estructuras sociales específicas, así de sus procesos de
mantenimiento.
§ Vivir en
sociedad ya comporta un proceso continuo de modificación de la realidad
subjetiva.
§ En
particular, la transformación se aprehende subjetivamente como tal, lo que, por
supuesto, tiene algo de engañoso. Puesto que la realidad subjetiva nunca se
socializa totalmente, no puede transformarse totalmente mediante procesos sociales.
El individuo transformado tendrá al menos el mismo cuerpo y vivirá en el mismo
universo físico. Con todo, hay ejemplos de transformaciones que parecen totales
si se las compara con otras de menor cuantía: las llamaremos alternaciones.
-
La alternación requiere procesos de
re-socialización, que se asemejan a la socialización primaria.
-
El prototipo histórico de la alternación es
la conversión religiosa.
-
Pasar por la experiencia de la conversión
no significa mucho: lo verdadero consiste en ser capaz de seguir tomándola en
serio.
-
La estructura de plausibilidad debe
convertirse en el mundo del individuo, desplazando a todos los demás mundos,
especialmente a aquel en que el individuo "habitaba" antes de su
alternación.
-
La alternación comporta, por lo tanto, una
reorganización del aparato conversacional.
-
Las personas y las ideas que discrepen con
las nuevas definiciones de la realidad deben evitarse sistemáticamente.
- El
requisito conceptual más importante para la alternación consiste en disponer de
un aparato legitimador para toda la serie de transformaciones. Lo que debe
legitimarse no solo es la realidad nueva, sino también las etapas por las que
ésta se asume y se mantiene, y el abandono o repudio de todas las realidades
que se den como alternativa. El aspecto liquidador del mecanismo conceptual
tiene particular importancia dado el problema de desmantelamiento que debe
resolverse. La realidad antigua, así como las colectividades y otros
significantes que previamente la mediatizaron para el individuo, debe volver a
re-interpretarse dentro del aparato legitimador de la nueva realidad.
- En
términos generales, puede decirse que los procedimientos involucrados son de
carácter opuesto. En la re-socialización el pasado se re-interpreta conforme
con la realidad presente, con tendencia a retroyectar al pasado diversos
elementos que, en ese entonces, no estaban subjetivamente disponibles. En la
socialización secundaria el presente se interpreta de modo que se halle en
relación continua con el pasado, con tendencia a minimizar aquellas
transformaciones que se hayan efectuado realmente. Dicho de otra manera, la
base de realidad para la re-socialización es el presente, en tanto que para la
socialización secundaria es el pasado.
INTERNALIZACIÓN Y ESTRUCTURA SOCIAL
§ La
socialización siempre se efectúa en el contexto de una estructura social
específica.
§ Por
"socialización exitosa" entendemos el establecimiento de un alto
grado de simetría entre la realidad objetiva y la subjetiva (junto con la
identidad, por supuesto).
§ Entonces,
la socialización totalmente exitosa resulta imposible desde el punto de vista
antropológico. Pero, al menos, la socialización totalmente deficiente es muy
poco frecuente y se limita a los casos de individuos con los que fracasa aun la
socialización mínima, debido a una patología orgánica extrema.
§ La
identidad se halla sumamente perfilada en el sentido de que representa
totalmente la realidad objetiva dentro de la cual está ubicada. Todos en gran
medida son lo que se supone sean. “Todos saben quién es cada uno y quiénes son
los otros.”
§ "¿
Quién soy yo?": no es probable que aparezca en la conciencia, puesto que
la respuesta socialmente pre-determinada es masivamente real desde el punto de
vista subjetivo y queda confirmada consistentemente en toda interacción
significativa. Esto de ninguna manera implica que el individuo se sienta satisfecho
de su identidad.
§ El mismo
individuo deficientemente socializado está socialmente pre-definido como tipo
perfilado. Consecuentemente, cualesquiera que sean las auto-identificaciones
opuestas que puedan surgir por momentos en su propia conciencia, carecerán de
toda estructura de plausibilidad que podría transformarlas en algo más que
fantasías efímeras.
§ En tanto
estos individuos —aunque sean más de un puñado— no formen una anti-comunidad
propia, sus identidades tanto objetivas como subjetivas se pre-definirán de
acuerdo con el programa institucional que les confiera la comunidad. Vale decir que la socialización deficiente
dentro de un mundo social puede ir acompañada de una socialización exitosa
dentro de otro mundo.
§ La
socialización deficiente puede ser resultado de la heterogeneidad en los
elencos socializadores.
§ Las
versiones masculina y femenina de la realidad se reconocen socialmente y este
reconocimiento también se transmite en la socialización primaria. El niño
conocerá la versión que pertenece al
otro sexo con el alcance que le han mediatizado los otros significantes del
sexo opuesto, pero no se identificará con esa versión.
§ Es
evidente que una sociedad proporcionará mecanismos terapéuticos para tratar
esos casos "anormales". Ejemplo: los niños socializados exitosamente
ejercerán, como mínimo, cierta presión sobre los "equivocados".
§ Cuando
los mundos agudamente discrepantes se mediatizan en la socialización primaria,
al individuo se le presenta una elección entre identidades perfiladas que
aprehende como posibilidades biográficas genuinas. Puede convertirse en un
hombre como lo concibe la raza A o como lo concibe la raza B. Aquí es donde
aparece la posibilidad de una identidad verdaderamente oculta, que no se
reconoce fácilmente porque no concuerda con las tipificaciones objetivamente
disponibles. En otras palabras, puede existir una asimetría socialmente
disimulada entre la biografía "pública" y la "privada".
§ Discrepancias
similares se producen entre los procesos de socialización en la familia y en el
grupo de pares. Tales situaciones están
preñadas de posibilidades de conflictos internos y de culpa.
§ Es de
suponer que todos los hombres, una vez socializados, resultan en potencia
"traidores a sí mismos". El problema interno de esa
"traición" se vuelve mucho más complicado si lleva apareado el
problema adicional de cuál de sus "yo" es el traicionado en un
momento dado.
§ En cada
traición existe una concomitante "traición a sí mismo" en cuanto a
que se ha identificado con los dos mundos discrepantes. La alternación sigue
constituyendo una amenaza que dura toda la vida.
§ La
posibilidad de ''individualismo" (vale decir, de una elección individual
entre realidades e identidades discrepantes) se vincula directamente con la
posibilidad de socialización deficiente.
§ Una
tercera situación de importancia que lleva a la socialización deficiente es la
que aparece cuando existen discrepancias entre la socialización primaria y la
secundaria. La unidad de la socialización primaria se mantiene, pero en la
secundaria las realidades e identidades que se dan como alternativas aparecen
como opciones subjetivas.
§ Si en la
socialización primaria aparecen mundos discrepantes, el individuo puede optar
por identificarse con uno de ellos en oposición a los otros, proceso que, por
ocurrir en la socialización primaria, tendrá un alto grado de carga afectiva.
§ La
aparición de mundos discrepantes en la socialización secundaria produce una
configuración totalmente distinta. En la socialización secundaria, la
internalización no tiene por qué ir acompañada de una identificación
afectivamente cargada con otros significantes. Se podría hablar de alternación
"fría". El individuo internaliza la nueva realidad, pero en lugar de
ser ésta su realidad, es una realidad que ha de utilizar con propósitos
específicos.
TEORÍAS DE LA IDENTIDAD
§ La
identidad constituye, por supuesto, un elemento clave de la realidad subjetiva
y en cuanto tal, se halla en un relación dialéctica con la sociedad. La
identidad se forma por procesos sociales. Una vez que cristaliza, es mantenida,
modificada o aun reformada por las relaciones sociales.
§ Las
estructuras sociales históricas específicas, engendran tipos de identidad,
reconocibles en casos individuales.
§ Debemos
dejar a un lado el problema metodológico respecto de en qué consiste la
relación exacta entre las tipificaciones de la vida cotidiana y las
construcciones científicas.
§ La
identidad es un fenómeno que surge de la dialéctica entre el individuo y la
sociedad. Por otra parte, los tipos de identidad son productos sociales tout court, elementos relativamente
estables de la realidad social objetiva (el grado de estabilidad, a su vez, se
determina socialmente, por supuesto).
§ La
situación psicológica está relacionada con las definiciones sociales de la
realidad en general y. de por sí, se define socialmente.
§ Otra
manera de decir que las teorías psicológicas son adecuadas consiste en decir
que reflejan la realidad psicológica que pretenden explicar.
§ Puesto
que las teorías psicológicas son elementos de la definición social de la
realidad, su capacidad de generación de la realidad es una característica que
comparten con otras teorías legitimadoras; sin embargo, su potencia realizadora
asume grande dimensiones, en particular porque se realiza por medio de procesos
que sirven para la formación de la identidad y que tienen una carga emocional.
§ Las
psicologías producen una realidad que a su vez sirve de base a su verificación.
En otras palabras, aquí se trata de dialéctica, no de tautología.
§ La
teorización sobre la identidad buscará entonces tomar conocimiento de las
transformaciones de identidad que han ocurrido de hecho, y ella misma sufrirá
transformaciones en este proceso.
ORGANISMO E IDENTIDAD
§ Resulta
posible hablar de una dialéctica entre la naturaleza y la sociedad dialéctica que se da en la condición humana y
que se manifiesta nuevamente en cada individuo humano.
§ Externamente,
consiste en una dialéctica entre el animal individual y el mundo social;
internamente, es una dialéctica entre el substrato biológico del individuo y su
identidad producida socialmente. En el aspecto externo todavía es posible decir
que el organismo coloca límites a lo que resulta socialmente posible.
§ Los
factores biológicos limitan el campo de las posibilidades sociales que se abre
a todo individuo; pero el mundo social, que es pre-existente al individuo,
impone a su vez limitaciones a lo que resulta biológicamente posible al
organismo. La dialéctica se manifiesta en la limitación mutua del organismo y
la sociedad.
§ La sociedad puede mutilar y matar.
§ En
realidad, en este poder que posee sobre la vida y la muerte se manifiesta su
control definitivo sobre el individuo.
§ La
sociedad también interviene directamente en el funcionamiento del organismo,
sobre todo con respecto a la sexualidad y a la nutrición.
§ La
canalización social de actividades constituye la esencia de la
institucionalización, que es el fundamento para la
construcción social de la realidad. Por ello, puede decirse que la realidad
social determina no solo la actividad
y la conciencia, sino también, en gran medida, el funcionamiento del organismo.
§ La
cuestión es que la sociedad pone limitaciones al organismo, así como éste pone
limitaciones a la sociedad.
§ En el
individuo totalmente socializado existe una dialéctica interna continua entre
la identidad y su substrato biológico. El individuo sigue experimentándose como
un organismo, separado de las objetivizaciones socialmente derivadas de sí
mismo y, a veces, en oposición a ellas.
§ El
hombre está biológicamente predestinado a construir y a habitar un mundo con
otros. Ese mundo se convierte para él en la realidad dominante y definitiva.
Sus límites los traza la naturaleza, pero una vez construido, ese mundo vuelve
a actuar sobre la naturaleza. En la dialéctica entre la naturaleza y el mundo
socialmente construido, el propio organismo humano se transforma. En esa misma
dialéctica, el hombre produce la realidad y por tanto se produce a sí mismo.
Referencia
Berger,
P. y Luckmann, T. (1976). La sociedad como realidad subjetiva. En La
construcción social de la realidad. Madrid. Amorrortu. Cap. III. pp. 164-276
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